jueves, 20 de octubre de 2011

1º2- Videos creados por los alumnos (Historia)

Compartimos con ustedes videos realizados por los alumnos de 1º2 en base a los textos que se publican. Felicitamos a cada uno de ellos tanto por su compromiso y su creatividad como por la calidad de los trabajos realizados. 
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La historia de Penélope

- No sé nada de un limonero. ¿A qué te refieres Telémaco? La primera vez que vi a Odiseo fue en la sala de banquetes. Helena  y yo nos habíamos escondido en lo alto de la escalera y ella me señalaba a todos los reyes que conocía. Agamenón, Menelao, Idomeneo de Creta, el gran Ayax y su amigo Ayax, el menor. Estaban todos alrededor de un joven de pelo rojizo y rizado. Él no movía las manos como Agamenón ni alzaba la voz como Menelao y, sin embargo, los reyes se inclinaban para oírlo hablar como si le hiciesen una reverencia. Helena no me decía su nombre y yo le pregunté quién era aquel joven de cabellos ensortijados.
- Ese Odiseo Laertia –repuso.
- ¿Te refieres a ese que es tan listo?- pregunté.
- Y tú, ¿cómo lo sabes?
- Todo el mundo lo sabe, Helena –le contesté.
- Bueno, en cualquier caso, no es rico. – Con eso el tema quedaba zanjado para Helena. Ella ya había tomado una decisión, quería a Menelao, el de anchos hombros y voz chillona, al gigante rubio de Mecenas, ciudad rica en oro.
- Dentro de un año, ese hombre te aburrirá, es más lento que un caracol en un saco de harina. Cuéntame más cosas de ese Odiseo –le dije.
- No hay nada que contar sobre él. Procede de Ítaca y es más lista que todo el mundo. ¿Por qué lo miras de ese modo y él también te mira a ti? –me preguntó.
Yo no sabía por qué, pero no  podía apartar mis ojos de Odiseo escondida detrás de la columna.
- Había un jardín con un limonero –dijo Telémaco.
- Por supuesto que había un jardín, y en cualquier jardín hay un limonero. Pero no tengo ningún recuerdo especial de ese árbol. A partir de aquel día vi a Odiseo  todas las noches en la sala de banquetes y oí hablar sobre él, pues de nadie se hablaba tanto como de él.
- Tú estabas debajo del limonero –insistió Telémaco-. Odiseo se lo contó a Mentor. Te vio por primera vez debajo de un limonero.
- debajo de un limonero o dondequiera que fuese. Cuando él estaba cerca, yo intentaba llamar su atención. Quería que me mirase y él me miró.
- ¿Y qué sucedió entonces?
- Entonces mi padre me dijo que en nombre de Tindáreo había sido prometida en matrimonio a Odiseo de Ítaca.
- ¿Y tú lo deseabas?
- Por supuesto que sí. Dije que no tenía ningún inconveniente  y que de buen grado sería su esposa. Se hicieron los preparativos; yo me casaría antes que Helena. Se enviaron las invitaciones, se buscaron los animales para el sacrificio, y de prono salió a la luz que Odiseo no quería quedarse a vivir en Esparta, sino que yo debía acompañarlo a la isla de Ítaca. Aquel era un requerimiento muy inusual y a mi padre le pareció una razón de peso para romper el compromiso. Pero no podía contrariar la decisión de Tindáreo. Así pues, la boda se celebró. A mi padre se le saltaron las lágrimas, Odiseo permaneció imperturbable y el ambiente fue de abatimiento.
            Le supliqué a Odiseo que nos quedáramos a vivir en esparta. Recibiría un palacio construido especialmente para él según su gusto y mi padre le estaría agradecido. Pero se negó. Sin embargo, no me obligó a nada, me dejó escoger entre permanecer con mi padre o acompañarlo a Ítaca. Me sentía escindida entre el amor que le profesaba a mi padre y el deseo que sentía por Odiseo. Fue terrible, no sabía qué hacer. Además, Odiseo me dio muy poco tiempo para decidir. En el día acordado mandó ensillar los caballos para partir hacia su nave. Me fui con él. Mi padre corrió detrás de nosotros, gritaba, lloraba, amenazaba, pero yo me cubrí el rostro con el velo. A partir de aquel momento permanecía a Odiseo. Llegué a su amada Ítaca, y ya empezaba a sentirme como en casa cuando él tuvo que partir a la infame Troya; es un pecado que lo diga…Tú acababas de nacer, Telémaco. Sí, de eso hace veinte años…

De Ilión y Odiseo. Imme Dros.

Aquí podrás ver el video realizado por los estudiantes:



Otra versión sobre la historia de Penélope




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El sueño de Agamenón

        En el noveno año de la guerra entre griegos y troyanos, los griegos conquistaron y saquearon la ciudad de Crisa. Agamenón, rey y jefe supremo de los ejércitos griegos, tomó como parte del botín a la bellísima Criseida y la hizo su esclava.
        El padre de Criseida, un sacerdote del templo del dios Apolo, suplicó por su hija y ofreció tesoros a cambio. Pero Agamenón se negó a dejarla.
        Entonces, el sacerdote rogó a Apolo  que castigara a los griegos y durante nueve noches, en forma de peste y desgracias, cayó la muerte sobre ellos. A la novena, Aquiles consideró que debían sacrificar corderos en honor del dios Apolo y consultar a los adivinos.
        El adivino Calcas, el más sabio entre los griegos, reveló que el deseo de Apolo era que Agamenón restituyera a Criseida. Pero Agamenón nuevamente se negó. Aquiles lo increpó duramente y ambos intercambiaron agrias palabras y Aquiles lo llamó más de una vez “cara de perro”.
        Finalmente, Agamenón debió ceder ante todos los notables griegos que le aconsejaban la liberación de la joven. Pero, en venganza, ordenó al mismo tiempo que le trajeran a Briseida, la no menos bella y amada esclava de Aquiles.
        Ante la pérdida de su esclava, el valiente Aquiles lloró y llamó a su madre, la diosa del mar llamada Tetis. Viendo a su hijo desconsolado, Tetis pidió al más poderoso de los dioses, Zeus, que castigara a los griegos por haber maltratado a Aquiles.
        Zeus, como castigo, envió a Morfeo, el dios del sueño. Entonces Agamenón soñó que la siguiente mañana sería el día perfecto para conquistar Troya. Al despertar, estaba seguro de que así sería pues Morfeo se lo había revelado, pero Zeus se lo había enviado para confundirlo.

De Mitos y recuerdos. Marcelo Birmajer.

Aquí podrás ver el video realizado por los estudiantes:

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HELENA



¡Helena! ¿Qué podría contaros sobre Helena? Era la favorita de mi áurea Afrodita, y de una favorita de mi diosa solo cabe decir cosas buenas, aunque a mí, personalmente, tampoco me parecía para tanto. Decían que era hermosa, la mujer más hermosa del mundo. Aún ahora, siglos después de que Helena se haya convertido en polvo, los poetas siguen alabándola en todas las lenguas.
        La belleza mortal posee una fuerza de atracción a la que ni siquiera los dioses pueden sustraerse. A mí no  es que me emocione, pero a Zeus le encanta, no sabe contenerse, lo conmueve de una forma tremenda. Zeus no sabe resistirse a ella. ¡Os aseguro que debo  tener innumerables hermanastros y hermanastras repartidas por el mundo!
        Bueno, Zeus es profundo y yo no lo soy. Para mí, Afrodita ha sido y será la más bella mientras yo tenga ojos para mirar. ¡Nada puede superar la belleza inmortal! Admito que Helena era bien parecida, pero su reputación ha sido enormemente exagerada. Esa es mi opinión.
        Troya en pleno se acercó a la costa a recibirla cuando Paris llegó con su esposa. Los troyanos vieron por primera vez aquel rostro que había causado que zarpara un millar de negras naves y quedaron cautivados. ¡Qué rostro, qué hombros, qué brazos, qué caderas, qué tobillos, qué pies! Los murmullos se extendían por toda la playa: “Helena es verdaderamente hermosa”, y el viento los llevaba por las llanuras. “Es hermosa”. Y muchos de los que todavía no la habían visto lo repetían de unos a otros, de grandes a pequeños, de viejos a jóvenes. “Es hermosa, hermosa, hermosa”. Hasta la saciedad fueron alabados el cabello y los ojos de Helena, celebradas sus mejillas, divinizados sus labios, que esbozaban aquella sonrisa tímida y seductora a la vez. Troya se rindió ante ella, y hasta el viejo Príamo, que poco antes había mantenido una reunión con sus consejeros y sus hijos para deliberar si Helena debía ser acogida o devuelta a su patria, salió a recibirla con los brazos abiertos. Tropezando con el manto y trabándose con las palabras, le dio la bienvenida.
        Ilión organizó una boda oficial, como si no supieran nada de un tal Menelao de Esparta. La pareja fue obsequiada con una casa, situada en los de Pérgamo, cerca del palacio, y a los troyanos se les llenaba la boca de orgullo al hablar de “su” Helena.
        - Así que a partir de ahora estamos en guerra con los hijos de Atreo y sus aliados- anunció Héctor, el hijo mayor de Príamo-. Agamenón y Menelao no nos lo perdonarán. Ilión debe prepararse para un largo sitio.
        ¡Guerra! La palabra había sido pronunciada.

De “Ilión y Odiseo”, de Imme Dros,
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Video realizado por los alumnos de 1º2 del liceo de Médanos de Solymar (Canelones-Uruguay), a partir del cuento de "Helena" de Imme Dros. Ellos realizaron los diálogos, la puesta en escena y la edición






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